Nuestro local ofrece al público su peculiar distribución en dos niveles.

 
– En la parte alta, subiendo las escaleras del fondo, está la zona de mesas dispuestas a lo largo de una balconada que domina la barra.
 
– Y el salón interior, un espacio acogedor basado en un cortijo andaluz, con arcos de ladrillo, que van de pared a pared, antiguas vigas de madera en el techo, una gran chimenea central, lámparas de forja y paredes blancas. 

 
– En la parte baja se encuentra la barra, de aspecto clásico es una fotografía viva del estilo de los bares andaluces de los setenta, hecha de madera y decorada con azulejos. Como atractivo particular la brasa, a la vista del cliente desde la barra, decorada con utensilios antiguos.
 
– Al fondo está la “barra chica”, un trozo de mostrador más bajo con sillas bajas para el tapeo más reposado.